Estos tiempos son difíciles y complicados. Creo, por tanto, que tenemos todos un compromiso insoslayable con nuestro país de ayudar en la medida que podamos y allí donde estemos a resolver nuestros problemas.

En consideración a lo anterior, sugiero y propongo que redoblemos los esfuerzos en nuestros respectivos campos de acción, con miras a estimular el espíritu de servicio que nuestro país reclama. Resulta imprescindible a nuestra economía fortalecer y aumentar la productividad individual. La productividad individual es observable y medible siguiendo la fórmula a continuación:

Productividad del empleado

Contribución del       =   Cantidad y calidad    +  Contribucción al   -   Supervisión
Empleado                       de trabajo                     trabajo de otros       requerida
  
  


El empleado más productivo será el que haga la mayor cantidad de trabajo al más alto nivel de calidad; el que demuestre buenas relaciones interpersonales y actitudes positivas; el que pueda trabajar con independencia y requiera el menor tiempo de su supervisor para cumplir la encomienda.

A todo productor de artículos o servicios debe llegar nuestra invitación a unirnos en una gran cruzada por contribuir, fuera y más allá de toda línea político-partidista. Pocas veces en su historia han necesitado tanto nuestros paises de sus recursos humanos en todos los niveles. Es imperativo estimular el sentido patriótico.

Hay que buscar y encontrar atrechos para afrontar nuestros retos. Necesitamos aprender a ver la realidad con nuevos bríos. Debemos ayudar a levantar un nuevo afán, inspirar abnegación, insuflar un fervor hondo y grande para levantarnos económica y espiritualmente.

Una combinación ganadora en este momento podría ser optimismo, laboriosidad y actitudes positivas.

Milagros Guzmán